Ya lo dice Martin Fowler en su artículo sobre La Nueva Metodología: Ágil no es para todo el mundo. No hay reglas predeterminadas que nos ayuden a determinar claramente cuando utilizar una metodología Ágil o, por el contrario, una metodología clásica.
En cualquier caso, ahí van unas ideas:
Dedicación del cliente.
Difícilmente podemos aplicar una metodología ágil si no contamos con la adecuada involucración del cliente. En ese caso es mejor tomar requisitos muy concienzudamente al principio.
Tamaño del proyecto.
El tamaño no es una limitación en si misma, pero a mayor tamaño más complicado es implantar una metodología Ágil.
Estabilidad de los requerimientos.
Cuando los requerimientos cambian, una metodología Ágil puede ayudar a adaptarse a ellos. Para requisitos estables, quiza una metodología clásica ayude a evitar el re-trabajo.
Criticidad.
Yo personalmente no utilizaría una metodología Ágil para diseñar y construir un sistema del que dependan vidas humanas: los sistemas de navegación de un avión, por ejemplo.
Experiencia.
Esto es obvio. No uses metodologías Ágiles con equipos sin experiencia. Estas metodologías se basan en la capacidad y madurez de los miembros del equipo.
Apetencia.
Otra obviedad. Si no te apetece usarlas, pues no las uses.
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