He recibido tanto comentarios en mi bitácora como en persona sobre mi – crítica – opinión sobre el concepto “Menos es más”. Por lo tanto, creo que debo extenderme algo más en mis razonamientos.

Hay sin duda aplicaciones, muy sofisticadas, de los que el 80% de los usuarios utilizan sólo un 20% de la funcionalidad. O porcentajes parecidos. Por lo que para las pocas cosas que se utilizan se complica demasiado su uso. Además, el software se llena de errores. Y de ahí nace el concepto.

Un caso paradigmático de esto es el famoso editor de ecuaciones de Microsoft Word. ¿Cuantos habéis utilizado ese editor? Yo, algunas veces, pero muy pocas. Antes era parte del software, ahora es un add-in, o add-on, o complemento, o como se llame.

Siguiendo con el ejemplo: ¿alguien se imagina un tratamiento de textos que no permita cambiar el tipo de letra, la justificación, la corrección ortográfica o la creación automática de índices? Yo no.

Sin embargo, a veces echo de menos un micro-editor en el que pueda fijar qué estilos y cuándo se pueden utilizar, en el que el formato, aspecto y estructura estén previamente determinados y en el que los usuarios no hagan mas que “rellenar” lo que les toca.

Odio que alguien pueda escribir en Comic Sans negrita, color naranja sobre fondo amarillo…

En resumen, lo único que intento decir es que:

Menos es menos pero, a veces, es mejor.

Alejandro André

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